FUD (del inglés, Fear, Uncertainty and Doubt) es el acrónimo (en español, Miedo, Incertidumbre y Duda) de una estrategia comercial, consistente en diseminar información negativa, vaga o sesgada con el objeto de perjudicar a un competidor.

Es el momento de escribir este artículo, porque después de muchos años, esta es la primera campaña de primavera en que no he detectado, en ningún mercado europeo, el uso de esta estrategia marketiniana.

Hay que recordar que en la primavera se da un fenómeno de confluencia en el tiempo de las producciones de muy diversos orígenes en los mercados europeos. Se produce, pues, un sobreabastecimiento y los actores clave de un mercado tratan de defenderse con todas las armas posibles.

Evidentemente diseminar información segada o negativa de un competidor no es muy ético pero funciona extraordinariamente bien si se dirige al consumidor final. En este caso, las historias que se generan tienen los ingredientes para que la prensa participe, sin saberlo, de una elaborada estrategia empresarial.

El esquema funciona de la siguiente manera, se encarga un estudio tendencioso del producto (u origen) competidor a un instituto (u otro tipo de institución supuestamente independiente), se prepara una nota de prensa que se difunde  adecuadamente (lo más anónimamente posible) por redacciones, servicios de noticias y redes sociales y se espera que la “viralidad” haga su efecto.  

Recuerdo algunas muy elaboradas y otras más burdas pero igualmente efectivas. Para ilustrar el artículo de hoy, voy a poner dos ejemplos que ya se han convertido en categorías en sí mismas: La encuesta trampa y el análisis de lo inocuo.

La Encuesta Trampa

Hace unos 15 años se presentó una encuesta en Alemania sobre las preferencias del origen de los tomates por parte de los consumidores alemanes. Curiosamente este informe se presentó en primavera y ponía de manifiesto que a los consumidores alemanes les disgustaban especialmente los tomates procedentes de Holanda porque tenían “poco sabor y eran percibidos como artificiales”.  

El tema fue devastador para los intereses de los agricultores holandeses, en un año en que la sobreproducción era muy elevada. Curiosamente, entre los orígenes más valorados estaba la producción local alemana que cultivaba las mismas variedades y con los mismos métodos de producción que la holandesa (Blanco y en botella).

En la siguiente campaña, las organizaciones agrarias holandeses hicieron una campaña de marketing, costosísima, en el mercado alemán, para tratar recuperar su imagen.

El Análisis de lo Inocuo

Hace unas pocas primaveras, un informe de un laboratorio centroeuropeo alertaba de la presencia de un contaminante ambiental en frutas y hortalizas provenientes de España. Algunos supermercados reaccionaron bloqueando la importación de producto español y retirando los stocks en tienda a cargo de los proveedores.

El tema duró 2 meses hasta que la evidencia científica pudo demostrar con análisis e informes de autoridades científicas que el supuesto contaminante ambiental , no sólo se encuentra en la superficie de frutas y hortalizas de los todos orígenes del mundo, sino que, además, este compuesto, esta formulado en la mayoría de los detergentes y jabones que los consumidores usan en sus hogares y en los que se usan para limpiar las estanterías y los suelos de los supermercados y prácticamente en todos sitios.

Pero aún más, el supuesto contaminante ambiental (percloratos) se encuentra, también, espontáneamente en la naturaleza. De manera que si esto es/era un problema (grave), habría que prohibir todos esos detergentes y jabones, y hasta las excursiones por el campo.

Desgraciadamente, todavía ayer (y ya han pasado algunos años), firmé, una vez más, la declaración de toma de posición respecto a este tema (percloratos) donde manifestamos que hacemos seguimiento específico (unos miles de análisis anuales) de los niveles de este supuesto contaminante ambiental en nuestros productos.

Pregunta a los lectores: ¿Habéis detectado alguna estrategia FUD este año?

PD: Para los incrédulos: “esta no es una teoría de la conspiración es una realidad constatable, campaña tras campaña, en la que su ausencia (este año) debe ser la excepción que confirma la regla”.