La semana pasada Greenpeace lanzó una iniciativa en Francia (presentada amablemente como un concurso) para medir el contenido en pesticidas de los productos hortofrutícolas comercializados por las principales cadenas de distribución.

Esta iniciativa ya está en marcha en Alemania y ha tenido consecuencias profundas en las políticas de suministro de los supermercados alemanes, llevándoles a ser los más exigentes y restrictivos de todo el ámbito europeo.

Digamos que si es un concurso, es un concurso sin premios. Es un concurso donde lo que se reparte es, descrédito. Los retailers alemanes lo saben bien. Algunos de ellos han sido muy dañados con la publicación de este ranking anual.

De manera general, en Alemania, todas las cadenas cumplían con la ley (límite máximo de residuos -LMR-) pero estar situados en los últimos puestos del ranking ha tenido un efecto devastador en la percepción del consumidor (especialmente si la cadena, en cuestión, tenía una imagen de Premium).

Me imagino lo que puede estar sucediendo en los cuarteles generales de las cadenas francesas en este momento. ¡Momento de Pánico Total! Especialmente de la alta dirección que ve las implicaciones del cambio de reglas de juego que impone el ranking Greenpeace (Ya no vale con cumplir la ley):

- A ver… que llamen al de calidad… ¿Cómo se llamaba? (Felicidades Monsieur Qualité. A partir de ahora se va a convertir usted en alguien importante y todo el mundo va a saber cómo se llama)

- Que nos haga un informe ¡YA! Quiero saber cómo estamos y como está nuestra competencia. (Pero claro, Monsieur Qualité, esta gran responsabilidad requiere mucho trabajo y recursos)

- ¡Cómo que tenemos 3 análisis del producto en todo el año!!!! ¡Quiero que verifiquéis a todos los proveedores YA! ¿Cuándo habéis dicho que empieza a tomar datos Greenpeace? (Monsieur Qualité ahora los proveedores los elige, usted. El departamento de compras se los va a presentar y usted decide.)

Este es un mundo nuevo. Las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) comienzan a tener más influencia y credibilidad que los políticos, más que la prensa tradicional y por supuesto, más que los supermercados.

Pero siendo tan importantes las implicaciones de este Ranking Greenpeace (u otras iniciativas como Behind the Brands - Oxfam), esta, es solo la cara amable de un activismo ciudadano que está desarrollando corrientes de opinión y tendencias de mercado que son incontrolables por los integrantes del negocio alimentario.

En los EEUU, este año y “salida de la nada”, una sola bloguera (y con la única ayuda de su Blog: Foodbabe.com) ha puesto contra las cuerdas a productos alimentarios de todo tipo, a cadenas de distribución y a cadenas de comida de todo el país.

Al principio, a Vani Hari (así se llama) se la trato con desdén y se inició una campaña de desacredito por el ínfimo contenido científico de sus afirmaciones e informes (lo cual, es cierto) por parte de la industria alimentaria y el establishment mediático norteamericano. Pero esto, irónicamente, no ha hecho sino reforzar su influencia en los consumidores.

Ha sido portada en numerosas publicaciones, ha publicado un libro (The Food Babe Way), su blog es uno de los más visitados del país, imparte conferencias, seminarios y ha comenzado a dar “aprobados” a algunas empresas y productos de su elección.

Si en Europa o en España aparece una Vani Hari (que saldrá), yo quiero ser su amigo…por la cuenta que me trae.