Reconozco que estoy hecho un lío. Soy un ingeniero (y por lo tanto, amante de la verdad científica) que sabe que no se han detectado problemas en la salud humana y animal desde que se introdujeron los alimentos genéticamente modificados (OGMS) en algunos países…Pero, me ha atenazado el miedo. (A este efecto que siento, los impulsores de los OGMs le llaman despectivamente Fear Mongering)

Y si es algo que me pasa a mí, no tengo duda que puede ser generalizado. Y esto implica la segmentación del mercado. Habrá un mercado para gente que no le importe consumir OGMs y otro, para los concernidos con la cuestión.

Por esta razón, es tan trascedente la reciente decisión de las instituciones de la Unión Europea de permitir a cada Estado miembro la prohibición de cultivo o importación a su territorio de los OGMs que, eventualmente, hayan autorizado las autoridades europeas.(enlace del Blog de Tomás García Azcárate que lo explica mejor)

Con esta decisión, se destruye el principio de unicidad de mercado y se deja en las manos de las autoridades nacionales de cada país la adopción de la regulación de mercado de los OGMs.

En los EEUU, los lobbies ecologistas están presionando para conseguir  la obligatoriedad de etiquetado de aquellos productos sean OGMs o que contengan algún componente con OGMs (conservas, alimentos precocinados, salsas, etc.)

Aunque a ambos lados del Atlántico, como mencionaba antes, se acabará produciendo una segmentación del mercado.

Para el que sepa inglés (aunque se pueden encontrar subtitulados) y quiera indagar más en el tema os propongo dos vídeos que vale la pena ver hasta el último minuto.

Los dos vídeos que están producidos por la organización internacional sin ánimo de lucro TED Talks y abordan el problema de los OGMs desde dos posturas antagónicas.

En el vídeo en contra tenemos la charla de Robyn O'Brien (calificada como la Erin Brockovich de la comida) y en el a favor también la charla de la investigadora y genetista Pamela Ronald.

Ambas charlas son profundamente emocionantes y vistas una tras otra, nos llevan a la perplejidad. Me he emocionado (lagrimita incluida) y convencido de que los transgénicos son lo mejor que le ha pasado a la humanidad en mucho tiempo, para caer en una tremenda motivación para combatir esta lacra que nos quieren hacer ingerir.

Lo dicho estoy hecho un lío…lo único que saco en claro, es que el mercado se segmentará. Al menos, de lo mío (el marketing), sigo entendiendo algo.

¿Para cuándo un acercamiento de la distribución al consumidor masculino? La experiencia de compra moderna ha estado indudablemente diseñada para la mujer. Antes, diseñada para la mujer ama de casa y ahora, a caballo de una realidad con mujeres amas de casa y que además son profesionales.

No hay atisbo claro de que la distribución se haya fijado en el comprador hombre. Supongo que las estadísticas hablan claro y los supermercados escogen a las mujeres por ser mayoría abrumadora de compradoras, en contraste el número de hombres que compran habitualmente.

Espero que nuestras sociedades lleguen a un momento en que la cantidad de compradores hombres, sea también paritaria… Y por tanto, haya masa crítica suficiente para adaptar la experiencia de compra a los compradores masculinos. Por puro y racional uso de la segmentación de mercado me sorprende que no haya aparecido ya. (¡O quizás empieza a esbozarse en algunos supers!)

¿Se imaginan un supermercado sólo para hombres? Yo me atrevo con algunas pinceladas humorísticas, pero que pueden servir.

Recorrido por los pasillos rápido y eficiente (nada de pasar 2 horas comprando), un par de referencias o tres por producto (No se puede elegir entre 30 tipos de champú y 15 de atún), nada de cajas de escaneo automatizadas (la atención en caja tiene un papel fundamental), el embolsado lo debe hacer el profesional (los hombres mezclamos la lejía con la fruta y nos damos cuenta al llegar a casa), las cosas nuevas o para probar en la cola de la caja mientras esperamos a que nos toque, todo empaquetado (en los productos al corte o en la fruta a granel, la elección se complica. Te llevas la misma porquería pero encima la has escogido tú), muchas indicaciones de dirección, orientación y producto (para que no tengamos que preguntar nada a nadie).

Seguro que ustedes tienen muchas más ideas, especialmente las mujeres que nos conocen tan bien y perciben claramente cuan torpemente nos movemos en un mundo que ha sido creado para ellas.

Nota: Espero que la ironía destilada en el artículo se perciba. No pretendía ser machista o como se dice ahora discriminador de género, pero las diferencias (que existir, existen) se analizan mejor con la exageración, con el estrambote, con la broma y son parte del legítimo uso del marketing. Hay que recordar que la primera y mejor segmentación fue la del sexo (perdón, el género) junto con la del dinero (perdón, la renta).